Eres aquel que nunca pensé en querer. Aquel que no era nada en mi vida. Aquello que nunca debió serlo.
No compartíamos los mismos gustos.
Nunca nos habíamos visto las caras.
En mi vida había oído tu voz.
Ni siquiera conocía tu nombre.
No teníamos amigos en común.
No tenemos los mismos panoramas.
Ni siquiera te gusta el chocolate...
Y ahora, no mucho ha cambiado... tenemos dos o tres cosas en común, una de esas, nuestras gatas mellizas en donde la tuya es, claramente, de menor gracia física que la mía.
Nos vimos las caras, una ves, una sola ves. Te miré esos ojos, los mismos que había visto a través de la pantalla. Vi esas muecas, vi esos sonrojos, sentí ese nerviosismo de tenernos frente a frente, escuché tu voz, tu risa, te vi gesticular cada palabra, y pensar en cada silencio, no eramos nada alrededor de un mundo que quería serlo todo.
Y ya luego... tu voz era el sonido antes de dormir, el buenas noches pero nunca el buenos días...
Tu no bebes, yo modero, tu no fumas, yo en exceso.
A la esencia misma de lo que fue querernos, no le importó la piel. Los 5 sentidos se vieron desplazados a creer en aquello que ni siquiera era posible transcribir en letras...
"Lo esencial es invisible a los ojos" El Principito de Antoine de Saint-Exupéry
Yo sé que nuestras sonrisas al vernos día a día fueron sinceras... pero quiero sentir que tu fuiste real.
¿Lo fuiste? ¿te inventé? ¿ Esquizofrenia?
Por ahora, pequeño mío, te dejo crecer... a mi lado, sin mi lado, siempre te recordaré, es sólo que, "necesito comprender (entender) esto".
Me mostré desnuda ante ti, no de cuerpo, no de alma, pero desnuda de pies a cabeza.

y yo a ti.